domingo, 24 de febrero de 2013

Sin tráfico, sin stress...

¿Cómo es posible, donde una ciudad, con muchísimos más años de historia, que Lima, viva en un ambiente de suma tranquilidad y un tráfico más que tolerable? ¿Cómo es posible, que en una ciudad, con tal hegemonía e importancia de todo un continente, sólo tenga una población de un poco más de 3 millones de habitantes, frente a los casi 9 millones ubicados en Lima?

Todo ese logro y más, se deriva de dos términos: Educación y Buena Gestión.


Madrid, ciudad ejemplo para el desarrollo del transporte público. Ciudad que cuenta con un sistema de buses; donde uno se siente a gusto, donde uno, prefiere dejar su coche en casa, para evitar otras preocupaciones (máximo aquel, dónde estacionar, ya que, no se vive en ese trauma ni sentimiento ezquizofrénico resultado de tantos robos de "autopartes", o peor aún, de autos). Sistema de paraderos, bien señalizados, que cuentan con avisos luminosos donde indican el tiempo de llegada del próximo bus, paraderos donde todos los usuarios respetan, paraderos que cuentan con rampas especiales para aquellos en sillas de ruedas. No sólo es un gusto andar en estos buses, no hacen ruidos desagradables, ni por el motor, ni por esos "jaladores", sino que uno puede estar al tanto de lo que ocurra a nivel mundial, ya que están equipados con WiFi, subvencionado por el ayuntamiento madrileño. Incluso, cuentan con una página web, (http://www.emtmadrid.es/) que señalan, la distribución de las rutas y paraderos de cada línea, pudiendo saber, en cuánto llega el siguiente bus. Pero, estas unidades, cuentan con un número algo reducido de asientos, sin embargo, ¿por qué estos no viajan atiborrados, colmados, repletos?, Ni siquiera en hora punta. La respuesta es simple, aunque sea difícil de imaginárselo en Lima.



METRO, sistema de trenes ligeros, que recorren de manera eficiente y puntual por toda la ciudad, contando con prácticamente, el mismo precio. Estos andenes, son inmensos, algunos con más de 5 pisos bajo superficie, sistema de accesos envidiable, bien planificado y señalizado para evitar pérdidas de tiempo. Cuentan con una seguridad, propia de realidades desarrolladas, cámaras en cada punto, personal vigilante. ¿cuál es el resultado? la total ausencia de personas de mal vivir, facinerosos. Actualmente están implementando un sistema de cobro por tarjetas (tipo las de crédito), donde uno abona por 30 días o un año, pudiendo utilizar el sistema de manera ilimitada.


Atrás quedaron esos sistemas de buses con líneas exclusivas (Metropolitano), ya que congestionan aún más la ciudad por la ruta que éstos concesionan. Está probado, que el Metro, aligera enormemente el tráfico caótico, por mayor demanda de buses, taxis, y el propio uso vehícular como sucede en Lima.

¿Por qué no dejamos de compararnos con lo peor (es un efecto placebo para sentirse superior) y miramos otros sistemas, mejores y exitosos, aspirar a ellos, y luego, superarlos; dejar por fin la mediocridad?

Es irónico, tan solo, contando un poco más de 3 millones, cuentan con este gran servicio,y Lima, con 3 veces más en población, seguimos con unidades de mas de 30 años de antigüedad. 

Estos políticos creen que: Vivimos por 4 ó 5 años.

Una ex presidenta de Filandia, Tarja Halonen (primera mujer mandataria), país con los mejores indicadores en educación, dijo una frase célebre, producto de obtener la excelencia como reconocimiento mundial: 
"Un pueblo educado, no permite incompetentes ni corruptos."

lunes, 18 de abril de 2011

Desperdicio de fuerzas

Todos los días somos testigos de cómo se desperdicia la Policía Nacional del Perú (PNP); para qué malgastar tanto dinero y logística en entrenamiento o preparación por años para que el ya logrado efectivo policial pase todo el día parado (o a veces sentado) agitando lado a lado la mano o una vara luminosa tratando de dirigir o "mejorar" el tan caótico tráfico que tenemos nosotros, los peruanos.


Una gran solución está al alcance de nuestras manos, y está en Municipalizar la PNP, pero no municipalizarla por completo, como ha sido tocado en tantas ocasiones, como en los últimos comicios para la Alcaldía de Lima.

La solución factible es el Municipalizar el tránsito vehicular. De esta forma, se ahorraría en muchos aspectos, tanto en lo económico como en el personal y poder sobre todo, enfocar, priorizar la seguridad ciudadana, que a estas alturas, da la impresión de que su enorme escasez. Cada día vemos muestras de que la delincuencia está aumentando, está rebosando la capacidad de disuasión de la PNP. Ocurren robos y a menos de 50 metros está un policía haciendo algo menos que dar seguridad; y lo peor es la muestra constante de mediocridad que dan la gran mayoría, ya que cuando uno se les acerca y reclama para que los ayude, te miran y dicen que están asignados para otra función, o lo más IRÓNICO, "llame al 105" (una central telefónica que de 10 solicitudes de ayuda, con las justa te ayuda en uno, y a medias, ya que no faltan los efectivos "de buen corazón y amplio bolsillo" por ahí que terminan pidiendo un "apoyo"; porque claro, ellos lo ven como si te estuvieran haciendo un FAVOR y no su obligación).

Otra situación que debe cambiar pronto es la de facilitar los efectivos de la PNP para las instituciones privadas. Es verdad que el Estado debe aumentarles el sueldo, pero también debe PROHIBIR el "alquiler" de los policías para que cuiden las puertas de supermercados, bancos, centros comerciales, etc. Es bastante ridículo ver a un policía empujando los carritos del supermercado para llevarlos a su lugar.

Al ser instituciones privadas (además de lo bien que les va económicamente hablando), ¿no pueden contratar a un personal de seguridad privada? Así como "Hermes" o "Prosegur".

Ojalá la situación mejore. Aunque con la segunda vuelta que se nos viene y el próximo gobierno bolivariano, estamos condenados para la eternidad. No queda otra que empezar a buscar planes de fuga para no vivir la miseria que se nos avecina. Pena por el Perú.

viernes, 8 de abril de 2011

Cruda realidad...

Todos los días uno se lleva toda la impresión de que el control de la natalidad en el Perú es escasa de forma sorprendente. Es increíble la cantidad de nacimientos que se dan en tan sólo un nosocomio del Estado como ocurre en el Hospital Vitarte.

Lo más indignante aún es el sorpresivo número de madres adolescentes, menores de 18 años, que incluso, algunas de ellas ya van por la tercera gestación. Y todavía, al intentar hacerles comprender de su precaria situación y preguntarles de qué forma se protegerán para evitar futuras gestaciones, éstas se ofenden, o terminan diciendo que sus esposos no les agradaría la idea. (Como sigue reinando el machismo no? y peor aún, la misma mujer permitiéndolo y justificándolo).

Es inconcebible la gran falta de conciencia de la desagradable situación por la que vivimos todos económicamente, y sigan existiendo gente inculta teniendo sexo por tener sin medir ninguna consecuencia, y embarazándose para llegar un piso más abajo de la miseria. Esto sin tomar en cuenta de la gran cantidad de transmisión de enfermedades por practicar el sexo de forma tan irresponsable.

Si uno sabe que cuesta enormemente mantener a un niño y tratar de darle lo mejor para él (porque se lo merece), imagínense que será tener cuatro hijos. Es increíble lo egoísta que pueden ser estas "personas" al darle una calidad de vida reprobable a estos niños, pobre en su alimentación, con segura anemia crónica; ya se imaginarán cuál será su desempeño en los académico.

Si bien es cierto, el mismo Ministerio de Salud reparte gratuitamente métodos de planificación familiar, la pregunta lógica sería ¿por qué no causa gran impacto y logra disminuir esta altísima tasa de natalidad?. La respuesta es tan simple y a la vez compleja, es la FALTA DE EDUCACIÓN.

La educación es y siempre será básica para el desarrollo sostenido de una comunidad; ojalá que en el próximo gobierno que ya se avecina, tenga claro esta situación que llega a dar sensaciones de aversión y nos permita vivir en un país mejor, en un Perú mejorado en todo aspecto.

jueves, 7 de abril de 2011

Una realidad que no tiene cuando acabar...

Todos los días existe la terrible necesidad de cruzar las tan conocidas zonas llamadas "Manzanilla" o San Jacinto, ubicados en la Avenida Nicolás Ayllón, cerca a los cruces de la Avenida Riva Agüero, 28 de Julio y México. Cada viaje es la entrada a una aventura, que ya de verdad, no se sabe cuál será el desenlace; choques por ahí y por allá, asaltos casi a diario, disgustos por disputas con el "bendito" cobrador, y el llegar a tu destino totalmente adolorido por todas las aceleraciones y frenadas intempestivas y sorpresivas que nos someten esos conductores modelos a seguir.

Es una situación que cada vez se vuelve menos tolerable, sobretodo porque una de las famosas obras del ex Alcalde de Lima, el Sr. Castañeda, como la construcción de la "Nueva Av. Nicolás Ayllón" continúa siendo incierta. Estando en el mes de abril, hay un sector de unos 240 metros que lleva meses de meses aún cerrado, a pesar que aparentemente está todo pavimentado, ¿qué falta? Nadie de las cientos de personas que pasamos por ahí a diario, lo sabemos. La consecuencia de este terrible atraso, es el provocar un atolladero diario de 20 a 30 minutos para los vehículos que van en sentido oeste - este, donde deben recorrer como 500 metros; y lo más perjudicados, los que transitan de forma este - oeste, como 2 300 metros sólo para que puedan retomar la ruta que les correspone. Esta gran diferencia no sólo significa que te tardarás posiblemente 30 hasta algunas veces 50 minutos, sino que te sometes a una gran peligro por el temor a que te roben, por lo que sólo te queda tener la ventana cerrada, provocando (dependiendo de la hora) un calor insoportable siendo mucho peor obviamente en verano (claro que sopesando el que te roben al tener calor, prefieres aguantar ese infierno). Lo peor es que nunca falta algún desubicado que hasta exige en que abras una ventana porque tiene calor (dándonos cuenta por antemano, que dichos sujetos se bañan muy esporádicamente, por lo que algunos olores corporales también hacen de tu viaje un muy agradable momento).

Hace unos días, dos sucesos ocurrieron como claros ejemplos del día a día en estas zonas; primero, el conductor de una de las rutas conocidas como "Chosicanos" choca muy levemente con un auto tipo sedán, por lo que ambos personajes discuten arduamente; un policía andaba muy cerca, por lo que decide intervenir, éste último le pide los documentos al conductor de la "Coaster", como se presagió desde un inicio, no contaba con los documentos de ley; y en un pequeño descuido del policía, el conductor aceleró a fondo sorpresivamente, causando una gran pánico entre la multitud que ya desde hace varios minutos reclamaban la devolución de sus pasajes; estos mismos pasajeros comenzaron a golpear con mucho esmero al conductor para que éste frenara  inmediatamente mientras la gorra del policía terminó dando vueltas en la pista que quedó más atrás de la unidad vehícular (la verdad, no sé como terminó la gorra en plena pista). No hubo otra opción obviamente que reclamar con mayor ahínco la devolución de los pasajes para tomar otra movilidad, considerando la exposición a la que nos estábamos sometiendo por deambular por esa zona.

Y otra "joyita" que ocurre muy a menudo, en el sentido este - oeste de esta misma zona, se tiene que desviar la unidad por la Av. Inca Garcilaso de la Vega, zona que es muy frecuentada por los famosos "amigos de lo ajeno", una señora de unos 50 años de edad aproximadamente que iba en el asiento del copiloto tenía muy bien cerrada su ventana; el facineroso no halló mejor forma de robar que abriéndole la puerta de la móvil para sustraerle el bolso que llevaba dicha señora; claro que el forcejeo duró como 10 a 15 segundos y nadie hizo nada para variar. Pero lo más indignante no acaba ahí, sino que a tan sólo 50 metros más allá se encontraba un efectivo de la policía, dirigiendo el tránsito. La señora, aún angustiada, no desperdició la oportunidad de exigir al policía que en vez de perder el tiempo estando parado y moviendo la mano de lado a lado, vaya a cuidar la zona más atrás donde los robos ocurren con una increíble libertad; el policía sólo atinó a contestarle "es una lástima señora, pero esa no es mi responsabilidad...". Percatándonos que a otros 150 metros más allá  habían otras dos policías mujeres, también "dirigiendo" el tránsito. Es lamentable como el tan poco personal policial que tenemos se desperdicie estando parados todo el día agitando la mano (¿para eso fueron policías? ¿tanta inversión del estado en la formación para que muevan una vara luminosa de lado a lado?).

Esto no es más que un "montón" de palabras, que no significan nada si no se hace algo al respecto. Da pena como tanta gente sufre de robos, agravios, etc. porque al pasar los años, no se mejora en nada. Seguimos conformándonos, haciendo de la mediocridad una costumbre, diciendo una y otra vez "es que la situación nos lleva a esos extremos" o "es resultado de la corrupción de los políticos que no hacen nada por disminuir la pobreza". Es lamentable, que la gente carezca de deseos de autosuperación y que simplemente, esperen a que el gobierno le dé un apoyo para "salir adelante". Eso sólo tiene un nombre "MENDIGAR", exactamente como lo define la Real Academia Española: "Solicitar el favor de alguien con importunidad y hasta con humillación."