Todos los días existe la terrible necesidad de cruzar las tan conocidas zonas llamadas "Manzanilla" o San Jacinto, ubicados en la Avenida Nicolás Ayllón, cerca a los cruces de la Avenida Riva Agüero, 28 de Julio y México. Cada viaje es la entrada a una aventura, que ya de verdad, no se sabe cuál será el desenlace; choques por ahí y por allá, asaltos casi a diario, disgustos por disputas con el "bendito" cobrador, y el llegar a tu destino totalmente adolorido por todas las aceleraciones y frenadas intempestivas y sorpresivas que nos someten esos conductores modelos a seguir.
Es una situación que cada vez se vuelve menos tolerable, sobretodo porque una de las famosas obras del ex Alcalde de Lima, el Sr. Castañeda, como la construcción de la "Nueva Av. Nicolás Ayllón" continúa siendo incierta. Estando en el mes de abril, hay un sector de unos 240 metros que lleva meses de meses aún cerrado, a pesar que aparentemente está todo pavimentado, ¿qué falta? Nadie de las cientos de personas que pasamos por ahí a diario, lo sabemos. La consecuencia de este terrible atraso, es el provocar un atolladero diario de 20 a 30 minutos para los vehículos que van en sentido oeste - este, donde deben recorrer como 500 metros; y lo más perjudicados, los que transitan de forma este - oeste, como 2 300 metros sólo para que puedan retomar la ruta que les correspone. Esta gran diferencia no sólo significa que te tardarás posiblemente 30 hasta algunas veces 50 minutos, sino que te sometes a una gran peligro por el temor a que te roben, por lo que sólo te queda tener la ventana cerrada, provocando (dependiendo de la hora) un calor insoportable siendo mucho peor obviamente en verano (claro que sopesando el que te roben al tener calor, prefieres aguantar ese infierno). Lo peor es que nunca falta algún desubicado que hasta exige en que abras una ventana porque tiene calor (dándonos cuenta por antemano, que dichos sujetos se bañan muy esporádicamente, por lo que algunos olores corporales también hacen de tu viaje un muy agradable momento).
Hace unos días, dos sucesos ocurrieron como claros ejemplos del día a día en estas zonas; primero, el conductor de una de las rutas conocidas como "Chosicanos" choca muy levemente con un auto tipo sedán, por lo que ambos personajes discuten arduamente; un policía andaba muy cerca, por lo que decide intervenir, éste último le pide los documentos al conductor de la "Coaster", como se presagió desde un inicio, no contaba con los documentos de ley; y en un pequeño descuido del policía, el conductor aceleró a fondo sorpresivamente, causando una gran pánico entre la multitud que ya desde hace varios minutos reclamaban la devolución de sus pasajes; estos mismos pasajeros comenzaron a golpear con mucho esmero al conductor para que éste frenara inmediatamente mientras la gorra del policía terminó dando vueltas en la pista que quedó más atrás de la unidad vehícular (la verdad, no sé como terminó la gorra en plena pista). No hubo otra opción obviamente que reclamar con mayor ahínco la devolución de los pasajes para tomar otra movilidad, considerando la exposición a la que nos estábamos sometiendo por deambular por esa zona.
Y otra "joyita" que ocurre muy a menudo, en el sentido este - oeste de esta misma zona, se tiene que desviar la unidad por la Av. Inca Garcilaso de la Vega, zona que es muy frecuentada por los famosos "amigos de lo ajeno", una señora de unos 50 años de edad aproximadamente que iba en el asiento del copiloto tenía muy bien cerrada su ventana; el facineroso no halló mejor forma de robar que abriéndole la puerta de la móvil para sustraerle el bolso que llevaba dicha señora; claro que el forcejeo duró como 10 a 15 segundos y nadie hizo nada para variar. Pero lo más indignante no acaba ahí, sino que a tan sólo 50 metros más allá se encontraba un efectivo de la policía, dirigiendo el tránsito. La señora, aún angustiada, no desperdició la oportunidad de exigir al policía que en vez de perder el tiempo estando parado y moviendo la mano de lado a lado, vaya a cuidar la zona más atrás donde los robos ocurren con una increíble libertad; el policía sólo atinó a contestarle "es una lástima señora, pero esa no es mi responsabilidad...". Percatándonos que a otros 150 metros más allá habían otras dos policías mujeres, también "dirigiendo" el tránsito. Es lamentable como el tan poco personal policial que tenemos se desperdicie estando parados todo el día agitando la mano (¿para eso fueron policías? ¿tanta inversión del estado en la formación para que muevan una vara luminosa de lado a lado?).
Esto no es más que un "montón" de palabras, que no significan nada si no se hace algo al respecto. Da pena como tanta gente sufre de robos, agravios, etc. porque al pasar los años, no se mejora en nada. Seguimos conformándonos, haciendo de la mediocridad una costumbre, diciendo una y otra vez "es que la situación nos lleva a esos extremos" o "es resultado de la corrupción de los políticos que no hacen nada por disminuir la pobreza". Es lamentable, que la gente carezca de deseos de autosuperación y que simplemente, esperen a que el gobierno le dé un apoyo para "salir adelante". Eso sólo tiene un nombre "MENDIGAR", exactamente como lo define la Real Academia Española: "Solicitar el favor de alguien con importunidad y hasta con humillación."

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